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Mostrando las entradas de agosto, 2006

A PROPÓSITO DE UNA FOTO

(FAVOR DE LEER CON UN RON O UN WHISKEY Y BEBERLO A MI SALUD)

Hace unos instantes, en este infinito espacio, encontré la foto de un recuerdo, un fantasma, un demonio, una amada; para no ser tan cursi, diré que era la foto de una mujer a la que adoré, una ex, pues. Miren qué coincidencia, pudiendo encontrar el video porno de Michelle Vieth o el seno derecho de Ely Guerra o algunas fotos de Ana de la Reguera vestida sólo con su desnudez encontré la de ella: lentes oscuros, minifalda militar, sonrisa inacabable y marmórea piel, en fin, igual que como la recuerdo. Pues bien, además del impulso febril que me provocó su inquietante imagen recordé varios versos -disculparán, pero a falta de talento para escribir los versos más candentes o la canción más nostálgica recurro a los que sí saben escribir. Primero Manuel M. Flores, que, como se darán cuenta, a cada verso se escucha el chasquido de los besos:
ADORACIÓN (Fragmento)

Pero si tanto amor, delirio tanto,
tanta ternura ante mis pies traída,
emp…

SOLEDAD DE MACIEL

El sábado pasado tuve la oportunidad de deleitarme otra vez con la generosidad de Leonel Maciel. Pintor brillante camina por sus dominios en Cuernavaca orondo, orgulloso y amigo. Su bonhomilía no se puede describir, quien tenga el placer de compartir la mesa sentirá el embeleso de su plática y el sabor de su cocina. En la plácida tarde del sábado, nos dimos cita amigos y colegas de profesión. (Vean cómo hago caravana con poema ajeno): Víctor Roura y Gabriela, pareja de conversación franca y ligera; Carlos Blas Galindo, compañero de orgullosa estirpe; Bernardo Ruíz y su sapiencia humilde; César y Carlos Alcázar, testigos oculares de las reuniones, prodigiosos fotógrafos; Miguel Ángel Muñoz, querido amigo y su bellísima novia Daira, que estoy seguro les irá muy bien en Revolución; José Francisco Conde, poeta preciso y erudito, su compañera Sandra Arriaga, educadora por pasión, convicción y necesidad. A la cabeza del comedor, Leonel Maciel quien preparó el tour chicharronesco: prensado, …

Y VUELVE LA BURRA AL TRIGO

Aquí está, inexistentes lectores, un adelanto de una historia que empecé a cocinar hace tres años en un registro civil y que se ha transformado en apuntes para una novela que espero acabar antes de que el Dr. Simi asuma la presidencia de este país. Es un capítulo de esta historia que aún no tiene nombre, si alguien quiere sugerir alguno, será bienvenido.
Saludos,

JFC

PD. "No me fumes en la cama porque me quemas el colchón" no es opción para nombre de la novelilla.

Augurio

¿Te acuerdas? Yo estaba más espantado que tú. Era ya de madrugada y decidimos aprovechar la última hora. ¿Cómo íbamos a saber que sería la última vez? Tu cuerpo lo sabía y no lo escuchamos. Hubiera sido mejor. Hace ya varios años que pasó y de habernos dado cuenta de esa señal nos hubiéramos ahorrado muchas cosas.

Todo empezó bien: algunas caricias, tu miedo, mis ansias. Cautelosamente nos cubrimos con la sábana, te quitaba la ropa y queríamos innovar. Quedaste encima de mí. Tu cabello caía por tus hombros oculta…

A MANERA DE INTROITO

Aquí estoy, sumándome a la pléyade de cibernautas que transitan y escriben por el placer de escribir. ¿No debería ser así siempre? Si enfrentarse a la hoja en blanco es un martirio, ¿por qué seguir haciéndolo? ¿Acaso no sería mejor comprar un buen disco, beber un exquisito licor y dedicarse a contemplar la desnudez de alguna mujer? Pues sí, pero aunque tengamos todo eso, siempre vamos y, neciamente, en el mejor de los casos, prendemos la computadora, abrimos el archivo de algún texto y nos ponemos a corregirlo; a veces, tenemos la ingrata ingenuidad de escribir algo nuevo. Y aquí estoy, haciendo lo mismo pero sin un buen disco, sin licor y sin mujer en qué caerme muerto. Además con la desfachatez de creer que alguien leerá esto.
En fin, si algún despistado o amigo mío (o ambos dos a la par) cae en estas páginas, mucho se agredecerán los comentarios. Suplico, de la manera más afanosa, abstenerse de mentarme la madre. No es porque no las aguante, sino porque tocando en bares cada fin de …