Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2009

PINCHE COMO EL PRESIDENTE

Para ese pobre imbécil el mundo se divide en católicos y drogadictos, en buenos y malos, en panistas y comunistas. Que siga creyendo en dios, no importa, mientras él quebranta su investidura con cada día que pasa a este país se lo está llevando la chingada. De todos modos no importa mucho, él lleva una vida alejada de las drogas y el alcohol y cercana al ejercicio. Derechista, fascista, retrógrada, tecnócrata y saludable.
Aquel que no tiene vicios no tiene virtudes.
Este 5 de julio todos a CU a ver la obra Quesquesé de Mario Alberto Conde. La cita es en las islas, al mediodía. Entrada Libre.

JFC

25 DE JUNIO DE 1967

Hace 42 años, a las 8:54 de la noche las notas iniciales de la Marsellesa iniciaban la transmisión del segmento de Inglaterra en Our World, la primera producción satelital transmitida en vivo y en directo para 400 millones de personas.
La imagen del Maestro Lennon es inolvidable, masticando un chicle y cantando como sólo él podía hacerlo. (No inexistentes lectores, no se me olvida que la voz fue regrabada, pero es Lennon y puede hacer lo que se le dé la gana, muerto o no).
En fin, disfruten esta rola de rolas.
JFC

INVITACIÓN

Les dejo esta invitación. Si quitamos a Carlos Monsiváis, los participantes en la mesa son queridos maestros con los que comparto su afición por el siglo XIX.

Nos vemos por allá,

JFC

La balada de la chica téibol

La balada de la chica téibol

Jesús Francisco Conde de Arriaga[1]


Acúsome, Padre, de todos los pecados que no recuerdo.
Ángel de Campo


Hay noches en que hasta una sonrisa fingida puede aliviar la soledad. Y dentro del tráfago de un jueves cualquiera, perdido en la inmensidad del sur de la ciudad, se levanta desafiante un lugar para quien quiera tomar la incertidumbre de una caricia comprada.

Detrás de una cortina de raso azul, la luz estroboscópica y el hielo seco hacen más oscura la bodega acondicionada exprofeso, proclive al desenfreno del anonimato. Una voz inasible anuncia con lascivia disimulada: ¡y en la pista número unoooooo, Miroslava! Y no importa que sea la única pista, un aullido desaforado celebra la divina asunción.

Los primeros acordes de cualquier canción pretextan los dulces meneos de la fémina y en su vestido rojo se infieren sus inusitadas formas. La gracia de la imperfección reduce un poco los dos metros que separan la pista de la mesa más cercana.

Y la voz, siempre inas…