Ir al contenido principal

Diario de un actor o bitácora de duelo III y último. (O de cómo Mahler se encontró con Joyce)

Llevo semanas calibrando cada diálogo de mi personaje. El saber cómo contesta o qué piensa cuando lo hace me quita el sueño. Controlar mi cuerpo, su energía, estar consciente de cada uno de sus movimientos me deja exangüe. La última escena que corrí me dejó satisfecho. Pude abandonarme al personaje sin estar pensando en él. Recordé a Yoshi Oida y quiero pensar que voy por buen camino. He dejado un tanto de lado la música, aunque sigo con el estudio del piano; entre la edición de CdT y la corrección de mi segundo libro (el primero sigue encerrado en mi computadora) tengo poco tiempo para  hacer canciones. Una de ellas está en la punta de mis labios, no tengo melodía, armonía, ritmo o una idea que pueda desarrollar pero está aquí, calando mis huesos, tentando mis labios, enquistándose en mis falanges. 
Oh, inexistentes lectores, en tan sólo cuatro días (de jueves a domingo, para ser precisos) mi sangre corrió otra vez por esas venas tan veleidosas que son las ganas de decir y las ansias de contar. Me explico, la corrección y la edición son dos actividades meramente intelectuales, es decir, artísticas, pero que se desenvuelven en un hemisferio racional y objetivo. ¿Qué palabra va?, ¿es coma o punto y coma?, ¿esta línea es explicativa o construye la atmósfera?, ¿esto es demasiado críptico o ayuda a la resolución? Las lectura obligadas son parte del oficio, de la tecné o de la habilidad. Pero en mi caso (y no digo ni remotamente que sea lo mejor, lo más adecuado o lo que sirve a todos) al momento de construir ficciones me sirve escribir desde la organicidad, desde el centro mismo de la emotividad, las vísceras, pues. Si quiero escribir algo tengo que encontrar el impulso necesario, la respuesta certera a un estímulo en particular que pueda desatar en mi endeble mente historias, desenlaces, estructuras, tramas y demás cosas que me he propuesto desarrollar en las horas que esté por acá dando lata. Si no está eso, simplemente no escribo. 
Un ejemplo, no puedo ver cómo es maltratado un animal, ni siquiera una imagen de aquellas que buscan "concienciar" a la gente en donde un hijo de puta acaba de destrozar a palos a un perro. Provoca en mí asco, depresión, neurosis... Vaya, ni pude ver la Eurocopa porque limpiaron las calles de Ucrania asesinando más de ochenta mil perros callejeros. Simplemente está fuera de mis posibilidades. Pues ese impulso, ese estímulo me sirvió para construir una parte de un cuento en donde el personaje le saca los ojos a un gato. ¡Cuánto me costó terminar esos párrafos! Vomité varias veces y una migraña se apoderó de mi cuerpo cuando le puse punto final a esa historia. Después, la corrección tuvo que ver, insisto, más con un asunto racional que con las respuestas orgánicas que mi pluma tuvo ante esa imagen. Claro está, este es uno sólo de los impulsos que he recogido en mis ya varios años de estar escribiendo historias. 
Esta vez la canción que no hace por escribirse tiene un impulso que ha hecho hervir mi sangre, que ha llenado mis ojos de nuevas posibilidades de construcción. Ese impulso ha delineado en mí la premura del tiempo, del ansia compartida, es un inicio ante el cual mi cuerpo, mi mente y mi médula ósea se han rendido. Es, simplemente, cómo Mahler silbaba el primer movimiento de la Trágica mientras caminaba por alguna ciudad solitaria un 16 de junio, un Bloomsday, un día que Dios estuvo dormido y dejó que el azar habitara sus notas. 

Así las cosas,

JFC

PS. Cumplí, inexistentes lectores, 29 años. Y la sonrisa que han dejado en mí estos días, simplemente no se ha borrado.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

CIBERTIANGUIS

Pues sí mis queridos lectores, ando aquí otra vez para comentarles de tres asuntos que encontré vagabundeando por la red y que me parecen dignos de un post. Además, tratan de cosas que conozco y que estudio con ímpetu obsesivo: música y literatura. No quiero que piensen que lo escrito aquí es de un tipo ardido, cerrado, retrógrada, etc... que aunque sí lo es, trata de ser objetivo. Por primera vez, sólo quiero describir. Pues aquí va de chile, dulce y manteca. 1. De chile. Deben saber primero que acostumbro leer la revista Selecciones en ratos de escatológico esparcimiento. (No explico más). Soy especialmente lector de los chistes y de artículos que tratan sobre asesinos seriales o crímenes sin resolver. De ahí en fuera, consejos sobre salud, alimentación o historias que cambiaron la vida de alguien me las brinco sin remordimientos de ningún tipo. En el número de este mes, me encontré con un artículo a propósito de la depilación láser. Primero: el texto no es literatura, está redactad...

He regresado a esta Ciudad que fue del canto

Queridos e inexistentes lectores, después de tres años de abandonar esta Ciudad que fue del canto, he regresado para, una vez más, prometer ser más constante y publicar ya no mi querido, cursi y azotado diario, sino lo que a mi pluma se le venga en gana. Por ello, primero les comparto una traducción que hice de dos fragmentos de Kurt Vonnegut, tomados del número 17, de junio de 2015, de Casa del tiempo. JFC Dos fragmentos de guerra [*] Kurt Vonnegut La obra de Kurt Vonnegut estuvo marcada por su experiencia en la Segunda Guerra Mundial como soldado de la 106 División de Infantería de los Estados Unidos, y luego como prisionero de guerra —de diciembre de 1944 hasta mayo de 1945— desde donde fue testigo del bombardeo que destruyó Dresde.  Casa del tiempo ofrece dos breves fragmentos de las novelas  Matadero 5  y  Barbazul que se publicaron con casi veinte años de distancia, para dar cuenta de la devastación íntima causada en el autor estadoun...

ODA A MÍ MISMO

Queridos e inexistentes lectores, las fotos son cortesía del maestro Ramón Castillo , ensayista, fotógrafo y gran bebedor. Aquí más de su trabajo. Sólo faltan los pianos, sintetizadores y órganos de Israel y las voces de Víctor para terminar la grabación del EP. Si quieren entrarle a la preventa del disquín y ayudar al rock nacional sólo escríbanme. Su ayuda no será deducible de impuestos pero sí tendrán algunos privilegios. Por ejemplo citas y besos de los integrantes de Vodeler. (Claro, si las respectivas novias están de acuerdo). Chicos: abstenerse de buscar besos del Gringo. Así las cosas, JFC