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Mostrando las entradas de abril, 2009

UNA ENTRADA LIBRE DE INFLUENZA

Mis amados e inexistentes lectores, esta Ciudad que fue del canto mantiene sus actividades normales sin dejarse espantar por la influenza porcina (que por otro lado tampoco son muchas). Mi vida sigue entre los acordes de Vodeler y la gestión cultural. Les prometo una cancioncita recién salida del horno en el siguiente post. Es un espécimen raro en mi repertorio ya que puede ser catalogada como una rolilla digna de cualquier trovador. Ya verán.
Aquí les dejo unas fotos de mi viaje a Atlixco de Conde, ciudad natal de mi padre y mi refugio personal. Su clima y comida me dieron fuerzas para lidiar con la cada vez más insoportable burocracia.
Entre el recuerdo de unos ojos miel que no he visto en incontables horas y la pequeñísima cruda que me cargo la noche de este jueves pasa tranquilamente. Espero a un buen amigo con el que nos pondremos al tanto degustando una riquísima cerveza. Y ustedes pueden brindar conmigo a distancia mientras disfrutan de las fotos.
Así las cosas, JFC

OTRO BUEN CALDO

Gol del Amaury. Egregio Rebaño 1 Chachalacas 0 JFC

ABRIL

Abril
APRIL is the cruellest month, breeding

Lilacs out of the dead land, mixing

Memory and desire, stirring

Dull roots with spring rain. T.S. Elliot Y así llega el mes de abril con el recuerdo de Elliot y de Sabina rondando mi cabeza. Y también el de unos labios rojos y una lengua dulce y voluble; o sea acaso la promesa de una reunión improbable con amigos queridos la que me comprime el pecho. Con el sabor de un beso amargamente dulce retozando en mi garganta resonaba en mi cabeza la pregunta: ¿quieres escuchar una historia de amor? Y recordaba el beso y Elliot dejaba su lugar a Nervo: La avenida México Tacuba me observa desde su oscuridad de una de la mañana mientras busco una fiesta, ávido de tiernas compañías. En ella brindo con extraños con un ron terrible. (Caray, cómo el amor me hace juntar a Bonifaz y a José Alfredo más seguido de lo que debiera). Imagino su espalda blanca y lisa, su sostén negro maliciosamente cercano a mis manos y sus pechos como palomas con frío. Sus tres cambios…