lunes, octubre 09, 2006

CONSIDERACIONES DE UN MÚSICO OFICINISTA UN LUNES POR LA MAÑANA O DE CÓMO FUI VENCIDO POR LOS DEMONIOS


En lunes me es muy difícil escribir algo interesante; bueno, en general todos los días pero el primer día de la semana es complicado: el viernes se ve lejos y todavía queda la resaca del sábado. No les voy a comentar, inexistentes lectores, el chasco que me llevé el sábado con una chica, aún lo sigo analizando. En cambio, les diré que el sábado me fui al Mixup a surtirme de discos de mi nueva afición, La Barranca, y de su líder José Manuel Aguilera.
* YENDO AL CINE SOLO

No gusto de ir mucho al cine, como dice Ignacio Trejo porque es para criaditas, y en gran parte es culpa de este disco. Éscuchar estos acordes y atmósferas que suenan lo mismo a sicodelia setentera que a la nostalgia más primitiva me deprimió hace casi cinco años... y lo sigue haciendo. En especial la rola que pone nombre al disco tiene una guitarra francamente alucinante. En su mayoría instrumental, esta placa está hecha por una horda de músicos reconocidos comandados brillantemente por la cinefilia de Aguilera. Los Arreola, Fong, Otaola, Quique Rangel, entre otros, dieron forma a este proyecto en el 2001. Aunque todo el disco es digno de escucharse, recomiendo la mencionada arriba, Asa Nisa Masa y Aconsejado por la muerte. Me pondré a trabajar y sacarlas en algún momento. Por puro capricho la tocaré un mes de estos.

* EL FUIR

El trabajo más reciente del grupo capitalino es una verdadera joya. Sin secuencias, programaciones o cualquier otro artilugio de computadora estos cuatro músicos potencian el rock para llevarlos a niveles nostálgicos e innovadores. Traffic, Hendrix, Yes o Canned Heat suenan detrás de la voz cavernosa de Aguilera, aunque sin perder la esencia de los ya once años de existencia de la Barranca. Disfruto especialmente Pare de sufrir (referencia obvia a esa empresa brasileña) y Hendrix; las dos tienen una fuerza y una vibra tan fuerte que impactan desde el primer momento. El compás irregular de la primera es hipnotizante; la segunda termina imaginando al legendario zurdo, al lado de Otaola y Aguilera, sonriendo mientras quema una guitarra. El diseño del bordado es un acierto enorme: una espiral descendente que nos lleva al centro de la armonía.

Pues aquí pongo un par de discos que hicieron más soportable el fin de semana. La siguiente les comento de uno que es de mis preferidos: Max Roach Unlimited, cortesía de mi queridísimo amigo José de Jesús Jiménez (Sí, son demasiadas jotas). Como ven, estas consideraciones de un oficinista son para matar el tiempo, lo de los demonios no tiene nada que ver, pero recordé a Hernández y quería usarlo. Disculpen ustedes el desliz. Sigo trabajando y regreso en unos días.

JFC

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