lunes, noviembre 06, 2006

TRISTEZAS

Oaxaca huele a muerte y a pólvora, donde antes olía a mole y mezcal.
Andrés se ve como un payaso, antes parecía una oportunidad.
En México huele a Bola. Oh señor Rabasa, ¿por qué tuvo tanta razón?
Yo sentado mientras incontables heridas hieren, una vez más, cada centímetro de este país.
Y hoy no he visto nada.

JFC

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