domingo, enero 28, 2007

LA VIDA NO ES MUY SERIA EN SUS COSAS IV


Se presentó Cofradía de coyotes (Ediciones la Coyotera, 2007) antología de Eduardo Villegas Guevara de cuento. Me incluyen en la selección, lo cual no puedo menos que agradecer y esperar que esta alternativa sea para bien. Debiera estar muy contento y no lo estoy, en fin. Supongo que ya será en otra ocasión que esté un poco más satisfecho con todo. Les dejo la nota de la Jornada.

Presentó Cofradía de coyotes, una antología con cuentos de 33 narradores

Con Acetato, Eduardo Villegas comienza la revisión de sus 25 años como escritor

JORGE CABALLERO

Para festejar los 25 años como escritor de Eduardo Villegas Guevara se editó Acetato, ejemplar que reúne dos de sus obras más celebradas. Al respecto, el autor expresa: ''Acetato inicia un ciclo para sacar a la luz cuatro títulos con una muestra de los 25 libros que he escrito.

''Acetato reúne dos de mis libros más premiados a escala nacional, ahora los junto como un acetato donde el lado A contiene los cuentos de A las orillas del asfalto y el lado B los relatos de El blues del chavo banda; ambos se publicaron por separado y estaban agotados. Han sido dos libros muy socorridos por el interés de los jóvenes que los han mantenido vigentes."

Villegas Guevara hace un agujero en la memoria y recuerda: ''Cuando escribí estos cuentos era muy chavo, tenía muy presentes las andanzas juveniles de las que hablo. Es una literatura que tiene el único pecado de ser sincera: por su lenguaje, su estructura (...) que no buscaba ser considerada propiamente literatura, sino únicamente algo vivencial y sin género específico. Me interesaba destilar las problemáticas juveniles: el amor, desamor, el sexo y la música, específicamente el blues y el rock.

''Incluso, como no entendíamos la letra en inglés de las canciones del rock y blues, tomábamos el ritmo y la tonada para ponerle nuestras propias letras, de ahí que cada cuento de A las orillas del asfalto y El blues del chavo banda finalicen con una letra de esas que inventábamos. Ahora me doy cuenta de que eran un medio de comunicación entre la banda, y creo que por eso los chavos se siguen identificando con ellas."

Villegas menciona que los jóvenes que han leído sus libros le comentan: ''Que cuando leen uno de los cuentos de Acetato se clavan con todo el libro (...) pienso que la razón es porque hablan de algo que les es cercano: el escarnio, el albur, la violencia (...) esa violencia no gratuita con afanes justicieros, que aparece para cubrir las necesidades de los chavos: comer, divertirse, sacar un varo pero sin llegar a la delincuencia".

En otra reflexión dice que en el proceso formativo como escritor, luego de hacerlo sin ninguna herramienta académica, al hacer la revisión para la redición de su obra ya con la conciencia de escritor, señala: ''Mi obra perdió frescura. Me di cuenta de que escribía propiamente literatura después de 20 años de escribir, además perdí el contacto inmediato con esa realidad. Me entró un conflicto existencial hace cinco años, entonces renuncié a mi último trabajo en Casa Cuervo, me di cuenta de que tenía cierto dominio de mis técnicas literarias con una obra detrás y renuncié para dedicarme por entero a la literatura".

Gusto por la literatura infantil

En esta revisión/intervención que hace de sus obras ya publicadas, Villegas dice que ''fue catártico y fársico el asunto. Por un lado estaba la eficacia de reconocer aquellos hallazgos del escritor juvenil y confrontarlos después de 20 años, duele revisarlos, porque te das cuenta de que perdiste frescura, pero al mismo tiempo eliminas escenas, diálogos que reconoces eran paja. Después de 20 años de revisar esta saga de 300 páginas quedan 240, gané en síntesis para empezar y traté de recuperar lo fresco y humorístico de aquellos años. Los que ganan son los lectores, pues agradecen que la obra esté meditada, cuidada y revisada la edición; por ejemplo, la nueva edición de Acetato la estaban esperando. Imagínate la segunda y terceras aventuras de Eddy Tenis Boy tardó 20 años, pero ya se van a publicar".

Villegas Guevara extiende: ''Ya viene mi primera novela, Las aventuras de Eddy Tenis Boy, personaje que surgió en mi relato corto El misterio del tanque, sobre un detective de Nezahualcóyotl que resuelve el caso del robo de un cilindro de gas, ahora viene la saga con un sentido más afinado y novelado".

Además de las novelas de Eddy Tenis Boy, Villegas Guevara informa: ''Estoy trabajando otra, La cumbia de la soledad, es medio policiaca, donde la estructura la da la cumbia porque desde niño en Neza era el género que más se bailaba en todas las fiestas del barrio. Inventé mi cumbia para bailar mi realidad a ese ritmo. Iré a terminarla a Colombia, me interesa visitar Bogotá, Cali, Barranquilla y Cartagena, para darle el ambiente y el caló. Voy con el placer de conocer más de cerca y convivir con esa música para darle a la novela el alma colombiana".

Villegas adelantó que el 12 de febrero sale el segundo libro de este homenaje, Titerecuenteando, es de literatura infantil; ''de los 25 libros que tengo publicados, la mitad es de este género, porque me interesa mucho. El gusto por la literatura infantil me surgió porque a principios de los años 80 me di cuenta de que los maestros de primaria y secundaria siempre recomiendan títulos de libros infantiles extranjeros. Investigué y vi que sí había pero muy poco, así que decidí escribir también para el público infantil. Tuve una columna en un periódico: El calcetín del duende, donde reseñaba libros de niños de autores mexicanos para interesar a los padres en estos textos. Después me clavé e hice mis propias historias y actualmente tengo 12 títulos para niños".

El escritor confesó cómo combina estos dos géneros: ''Mis obras para jóvenes contienen un lenguaje alburero, dicharachero, sexuado, y la literatura para niños es su contraparte, donde la estructura está bien medida, el vocabulario más afinado, la estructura de la oración adaptada y vigilada para cubrir las necesidades de lenguaje y verbales de los niños, además de entender su sicología e intereses emocionales y afectivos. Lo combino utilizando mi formación actoral, estudié teatro ocho años, donde aprendí la receta: el si condicional, que es la respuesta del actor ante cierta situación; la trasladé a la escritura: si fuera un niño de cierta edad, qué historias me gustaría leer; claro, esto reforzado con estudios de otras cosas. Pero lo más importante es el contacto que tengo con los niños en las presentaciones, charlas, espectáculos que realizo una o dos veces a la semana en casas de cultura y parques, esa cercanía me mantienen vigente con sus intereses".

Villegas Guevara continúa: ''Muchos de mis libros tienen en su título la palabra noche, la literatura que escribo para público adulto es de ambiente nocturno, me siento más realizado en la noche, no sé si es por tranquilidad, introspección o pasividad, tengo mis temporadas de urgencias para escribir y estas son en la noche, donde sale lo denso, lo violento, lo grueso, la crudeza, la soledad... y de ahí sale esta literatura que está fincada en la sinceridad de estos temas, y lo infantil debe ser una literatura luminosa, esperanzadora, con manejo de valores... pero siempre la escribo de mañana, cuando el sol entra por la ventana. El ambiente para escribir cuenta mucho para mí".

Puro escritor coyote

Eduardo Villegas presentó ayer el ejemplar Cofradía de coyotes, donde antologa a 33 escritores que tienen en común varios aspectos: su predilección por el cuento como género literario, el manejo de diferentes estructuras que transparentan lo narrado, las esencias de las historias y, por supuesto. que se desenvuelven en su ambiente natural Ciudad Nezahualcóyotl, Minezota o Nezayork, como quiera que se le conozca.

Cofradía de coyotes (La Coyotera Editores, 2007) reúne cuentos de Emiliano Pérez Cruz, Salvador Castañeda, José Francisco Conde Ortega, Francisco Javier Estrada, Gonzalo Martré, Ricardo Medrano, Gerardo Tapia, Alma Columba, Suriel Martínez Aguilera y Jesús Francisco Conde de Arriaga, entre otros de los 33, además del propio Villegas.



PD. Una raya más al tigre. No importa. Ya vendrán más. Mejor dejo de hacerme pendejo y les pongo una canción de uno de los dos grandes poetas del siglo XX mexicano, José Alfredo Jiménez. Aquí el guanajuatense:

Me equivoqué contigo

me equivoqué a lo macho

como muy pocas gentes

se habrán equivocado .


Te conocí en la iglesia

y te miré en silencio

por no turbar tu rezo

que para mí es sagrado .


Por tu carita buena

por tu mirada clara

por tantas otras cosas

hubiera yo jurado .


Pero qué triste realidad

me has ofrecido

que decepción tan grande

haberte conocido

quien sabe Dios

por qué te puso en mi camino .


Me equivoqué contigo

como si no supiera

que las más grandes penas

las debo a mis amores .


Me equivoqué contigo

despues de tantos años

de tantas amarguras

y tantas decepciones .



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