miércoles, marzo 21, 2012

Diario de un actor o bitácora de duelo

Mi casa es callada durante el día. Después de mucho tiempo, pude quedarme en casa y simplemente estar en ella, habitarla un poco más que de costumbre. El fantasma que se quedó en las paredes de mi cuarto sigue ahí, aferrado a no irse. Pero para parafrasear una rola que hace mucho no toco, tuve que quitarme el disfraz del hombre de su vida, me puse mi soledad sobre los hombros e hice mutis por la izquierda. 
El amor está ahí, y seguirá como una astilla clavada en la medula de mis huesos, pero no es suficiente. El silencio de esta casa me lo hizo ver de modos muy precisos.
Vi, con mi todavía roomie, Vámonos con Pancho Villa, de 1935. El guión es hechura del poeta mayor Xavier Villaurrutia y del director, el insigne Fernando de Fuentes. Rafael F. Muñoz, el autor de la novela en la que está basada la peli, tiene un papel como uno de los "leones de San Pablo". 
Domingo Soler, el hermano mayor de la espléndida estirpe, es Pancho Villa, y su actuación es puntual, sólo eso. Pero Antonio R. Fraustro y Carlos López "Chaflán" se llevan la película por la cátedra de actuación que dan. La escena en donde Silvestre Revueltas hace un "cameo" y pone el letrero famoso de "Se suplica no tirarle al pianista" es sensacional.
El teatro me metió en este embrollo sentimental en donde una mujer de ojos miel se me clavó en la sangre. Gracias a ella escribí dos libros, ocho canciones y aprendí que siempre se debe querer menos que el otro. Espero recordarlo la siguiente vez. Si el teatro me metió, el teatro me debe de sacar. Estoy obsesionado con construir el personaje de la obra que estoy montando. He estudiado varias películas y, por la amenaza del director de ponernos a trabajar en lo físico, empecé a correr en las mañanas. Quiero correr 5 kilómetros, aunque los 25 kilos que me sobran me ponen difícil la tarea. En fin, debo encontrar el carácter y para ello comencé a hacer mi tarea y compré en un Mixup por ochenta y nueve del águila Entrevista con el vampiro. Tengo que estudiarla. 
Le llevaré a la compañía el cuento de Polidori y propondría una película de Alfredson. Espero encontrarla pronto.
Con el corazón ferido, escribo. Un punto final siempre es complicado. Pero debe de llegar. 

Así las cosas,

JFC

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